Consejos para viajar en barco con niños

Ferry

Normalmente, cuando escogemos un medio de transporte para viajar con niños, solemos optar por el más rápido, aquel que hará que nuestros hijos no se enteren demasiado de las distancias que recorremos. Es una opción. No obstante, dejamos de lado algunas otras opciones realmente atractivas como el barco.

Si bien es cierto que por norma general los trayectos en barco son más largos, en determinados viajes suelen ser una opción muy interesante. Para empezar, viajar en barco significa tener la libertad de poder pasear por cubierta cuando nos apetezca. En un avión, por ejemplo, será mucho más difícil disfrutar de este espacio, y la sensación de claustrofobia será mucho más grande.

No debemos olvidar que estamos viajando con vistas, pues durante todo el trayecto, los más pequeños podrán maravillarse con la inmensidad del mar, el juego de colores de la luz en contacto con el agua así como la visita de algunos animalitos, como los delfines.

Es interesante informarse de las diferentes navieras, pues hay barcos que cuentan con zonas infantiles en las que nuestros hijos podrán jugar con otros niños. Además, la mayoría de los barcos están dotados con salas de ocio, restaurantes y estancias en las que poder ver la televisión o alguna que otra película, ideal para entretener a los más pequeños.

No podemos olvidarnos de que en estos barcos el espacio por viajero aumenta en cuanto a equipaje. Así, ir cargado con todos los enseres de los niños, así como cualquier otro bulto como bicicletas y otros, podrá hacerse sin mucho o ningún coste adicional.

Por norma general, los niños menores de 2 años suelen viajar gratis. Además, los menores podrán beneficiarse de algunas tarifas reducidas, algo que nos ahorrará dinero en el trayecto.

Aunque con estos argumentos parece un medio de transporte ideal, también hay que sopesar las partes negativas. Por ejemplo, los trayectos suelen ser muy largos. Pero podemos optar por viajar de noche para pasar parte del recorrido durmiendo.

Por último, si nuestros hijos se marean, podemos optar por partes como la cubierta superior o el centro del barco, lugares en los que el movimiento es menos acusado.

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